Internet seguro para niños (I/VI)
Por Prof. Deangelo, Nestor Daniel
Una vez que nuestros hijos tienen
cubiertas sus necesidades primarias, una
de las cosas que más nos preocupa es su
seguridad. Ahí fuera nuestro control nos
garantiza que todo va a ir muy bien,
pero ¿qué hacer cuando nuestros niños y
niñas conectan a Internet?
¿Qué hacer? ¿Debemos prohibir a los
niños que usen y se beneficien entonces
de un medio atrayente, rápido y bueno
como es Internet por miedo a lo que
pueden encontrarse en él?
Los niños pueden estar protegidos en
línea de igual forma que los protegemos
fuera. Esto requiere, por supuesto, de
un gran esfuerzo por nuestra parte, ni
mayor ni menor que el que supone la
protección que les brindamos cuando
están fuera de la Red, pero ese esfuerzo
hay que hacerlo hasta que estén
capacitados para decidir por ellos
mismos de entre todas las opciones con
las que se encuentren.
La tecnología puede ayudarnos, pero es
la comunicación con ellos, hablarles y
explicarles regularmente, entrar en su
mundo y mantener una comunicación
abierta, sincera, clara y permanente con
ellos lo que más les va a ayudar.
Haciendo esto no tiene por qué haber
problema.
Muchos sitios que piden un formulario de
admisión no están protegidos en cuanto a
privacidad y esos datos quedan expuestos
a la vista de cualquiera que se proponga
acceder a ellos.
Existen directorios y bases de datos en
Red a los que se puede acceder
fácilmente, donde están asentadas
nuestras direcciones, números de
teléfonos, domicilios laborales o de
otras actividades. Algunos de ellos
ofrecen incluso búsquedas inversas; es
decir, con un nombre o domicilio se
pueden saber el resto de los datos
buscados. Juegue a buscarse. Si se
encuentra los demás también pueden
hacerlo.
Tenemos que aceptar sin miedos, pero
conociendo el medio, que en la Red
nuestros niños y niñas pueden estar
expuestos a potenciales peligros. En la
comunicación con ellos, en explicarles
convenientemente todo esto, está la
clave.
Como ayuda hay programas que bloquean el
acceso a ciertos sitios. Pero estos
programas limitan y quizá impidan a los
chicos entrar a otros a los que no
necesariamente haya que ponerles
objeción. Habrá que buscar entonces un
programa que cubra nuestras necesidades.
Existen los que bloquean con más
eficacia los lugares de sexo que los de
droga, otros que cierran lugares de
violencia. Los hay que permiten a los
padres elegir aquellos sitios a los que
no quieren que sus hijos accedan
simplemente utilizando determinadas
palabras clave. Pero hay que tener en
cuenta que cualquiera de estos programas
tienen sus limitaciones.
La propia configuración de los
navegadores en cuanto a seguridad ayuda
para que determinadas páginas no puedan
ser visitadas.
Con respecto al Chat, está bien que los
niños participen en canales de charla,
pero deben estar también educados en
ello y tomar ciertas precauciones. Deben
saber qué tipo de información pueden dar
estando en línea y cual no.
Lo más seguro es que accedan a canales
de charla donde haya adultos vigilando y
estén atentos a cualquier comportamiento
sospechoso. Un lugar seguro es un canal
de Chat donde se conocen a las personas
que están en él. Es frecuente que los
chicos se comuniquen desde casa con los
amigos y compañeros de su colegio.
Conviene educarles siempre en la cautela
y recalcar mucho que están hablando con
extraños, pueden parecer amistosos, pero
en la Red cualquiera puede ser lo que le
apetezca. Hay que insistir en que es
mejor no entrar en confidencias si no
queremos que los niños queden expuestos
a una situación peligrosa. Los niños
deben saber que si se sienten incómodos
o molestos con algo deben comunicarlo de
inmediato a sus padres o profesores y
salir de la sala de Chat sin pedir ni
dar explicaciones.
Los canales de charla y Redes tienen
operadores que están atentos para
salvaguardar su buen funcionamiento y
existen organizaciones de voluntarios
que ayudan y protegen en casos de acoso
en Red.




EN LA PROXIMA ENTREGA:
Guía para padres sobre la seguridad en línea: edades
y etapas Y Sugerencias de seguridad en línea para
niños de 6 a 8 años.